Los beneficiarios de DACA ganaron la batalla; nos corresponde a nosotros ganar la guerra

Andria Bibiloni se sienta en un banco del parque en Norris Square Park el 2 de junio de 2020. (Foto por Erin Blewett)

Nota de la editora: Este artículo de opinión fue escrito por Andria Bibiloni, una residente de Norris Square, una erudita de la ley y política pública en la Escuela de Derecho Beasley de la Universidad de Temple y una pasante en Ceiba, una coalición de organizaciones comunitarias latinas ubicadas en la esquina suroeste de Norris Square.

La decisión de la Corte Suprema de proteger el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals, DACA -por su sigla en inglés-) fue una victoria increíble e inesperada para muchas personas, especialmente para los 700,000 beneficiarios de DACA y sus familias. La lucha, sin embargo, no ha terminado.  

La decisión de la Corte Suprema del 18 de junio declaró que el gobierno violó la Ley de Procedimiento Administrativo cuando no proporcionó una justificación adecuada para terminar con DACA en 2017. Aunque DACA debe permanecer activo por ahora, la administración Trump puede tratar de rescindir el programa de nuevo al mostrar una consideración más completa del impacto de la terminación de DACA y explicando las razones políticas detrás de su decisión. Afortunadamente, ese proceso se podría tomar varios meses, lo que no es probable que ocurra antes de las elecciones presidenciales de noviembre de 2020. 

Aquí es donde nosotros, la gente, entramos. Fue la gente que presionó a la administración Obama a crear el programa DACA en 2012 como una medida provisional para proteger a los inmigrantes indocumentados que fueron traídos al país cuando eran niños. DACA permite que los solicitantes aceptados permanezcan en los Estados Unidos y soliciten autorización de trabajo y otros beneficios sin amenaza de deportación por dos años, sujeto a renovación.

Los estudiantes valientes, jóvenes e indocumentados tuvieron que salir de las sombras y trabajar juntos en coaliciones organizadas, como United We Dream, para abogar por la creación de DACA mientras la legislación permanente siguió estancada en el Congreso. Cuando la administración Trump asumió el control en 2017 y terminó el programa DACA, los estudiantes indocumentados una vez más tuvieron que contar sus historias en demandas presentadas contra el gobierno, las cuales llegaron hasta la Corte Suprema.  

Las historias de los beneficiarios de DACA, estudiantes de derecho, trabajadores de atención médica y defensores públicos cuyas vidas han sido lanzadas en una crisis después de la terminación del programa, finalmente persuadieron al tribunal de que el gobierno había violado la Ley de Procedimiento Administrativo al terminar DACA sin considerar completamente su impacto extendido. Esas historias aclararon que terminar con DACA abruptamente no sólo le hizo daño a los beneficiarios, sino también a sus empleadores, maestros, clientes, comunidades y la economía.

La decisión de la Corte Suprema demuestra que el sistema de controles y equilibrios de nuestro país, que le da a la Corte Suprema la autoridad para juzgar cuando el poder ejecutivo viola la ley, todavía funciona. Al igual que las recientes revueltas sociales que abogan por la igualdad racial, esta decisión de DACA también nos muestra que nuestras voces e historias son las que hacen que nuestra democracia funcione, y hay mucho trabajo que hacer. 

Aquí está lo que puede hacer. Si usted es un inmigrante o un ciudadano estadounidense que se preocupa por proteger a los miembros de su comunidad, mantenerse informado es esencial. Los recursos en línea como dacadecision.com y informedimmigrant.com proporcionan información actualizada sobre DACA, los derechos de los inmigrantes, y dónde encontrar asistencia legal local.

Todavía necesitamos que el Congreso apruebe leyes de inmigración que proporcionen vías a la ciudadanía para los beneficiarios de DACA, protejan a los padres de la deportación y eviten que las familias sean separadas y puestas en centros de detención en la frontera. La Ley de Sueños y Promesas (American Dream and Promise Act) es un proyecto de ley que, si se aprueba tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, proporcionaría un camino a la ciudadanía para los inmigrantes con estatus legal temporal. Aunque la Cámara aprobó el proyecto de ley en junio de 2019, el Senado nunca lo presentó para una votación. Debemos pedir a nuestros senadores que aprueben el proyecto de ley y recordarles que si no lo hacen, podemos elegir senadores que lo harán.

Si usted es elegible para votar, lo más importante que puede hacer para proteger los derechos de los inmigrantes es ejercer su privilegio y participar en las elecciones, no sólo en las elecciones presidenciales, sino también las elecciones para el Congreso y los funcionarios estatales y locales. Como puertorriqueña en los Estados Unidos, votaré en las próximas elecciones presidenciales sabiendo que mi familia y amigos en la isla no pueden, y sabiendo que los beneficiarios de DACA en mi comunidad tampoco no pueden. Para cumplir la promesa de libertad y justicia para todos, necesitamos que todas las voces elegibles, incluso la suya, sean escuchadas.


Traductora: Zari Tarazona / Editora: Solmaira Valerio / Diseñador: Henry Savage

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