Quiero que mis estudiantes amen y honren quienes son y de dónde vienen

Jenifer Felix, quien trabaja como un maestra de Inglés como Segundo Lenguaje (ESOL) y español en Kensington Health Sciences Academy (KHSA), posa para un retrato en la cafetería KHSA el 19 de agosto de 2019. (Foto por Erin Blewett)

En mi primer día como maestra de Inglés como Segundo Lenguaje (ESOL) y español en Kensington, estaba nerviosa porque no sabía qué esperar. Tampoco creo que algunos de mis alumnos supieran qué esperar.

Mi salón de clases era una mezcla: algunos estudiantes eran nuevos en la escuela, algunos eran nuevos en el país y otros habían estado viviendo aquí durante años. Por 16 años, enseñé español a niños que hablaban inglés en Virginia Beach, pero era la primera vez que enseñaba inglés a hablantes nativos de español.

Mientras los estudiantes hablaban, les dije algo en español, y se podría haber escuchado caer un alfiler. No creo que esperaran tener un maestro que hablaba su lengua materna. Los maestros bilingües en Filadelfia son pocos y distantes entre sí; Es posible que los estudiantes nunca hayan tenido un maestro bilingüe.

Desde entonces, usar el español en mi salón de clases en Kensington Health Sciences Academy ha sido muy útil, especialmente para los estudiantes de primer año. Les ayuda a sentirse cómodos porque les brinda a alguien con quien pueden hablar sobre asuntos escolares y sus sentimientos. Después de todo, sus sentimientos son principalmente en español.

Cuando un estudiante tiene miedo y no puede expresar cómo se siente en inglés, hace que el aprendizaje sea aún más difícil y frustrante. Si bien algunas personas dicen: “Entonces superan esa frustración, y así es como aprenden”, no estoy de acuerdo. Creo que para muchos estudiantes de primer año si están frustrados, algunos se detienen y nunca progresan realmente. La frustración dificulta su educación. 

Muchos de mis estudiantes de ESOL me visitan durante su período de almuerzo para trabajar conmigo en sus proyectos de alto nivel, lo que implica escribir un gran trabajo de investigación. También pasé mucho tiempo con ellos fuera del aula. Mis estudiantes están realmente dispuestos a hacer el trabajo extra para aprender, lo que sea necesario, cuando se les da la oportunidad.

Si bien la mayoría de nuestros estudiantes de ESOL hablan español, no todos son hispanohablantes. Algunos de nuestros estudiantes hablan vietnamita, árabe, albanés y polaco, y todos tienen diferentes necesidades. Por ejemplo, mis estudiantes vietnamitas no querían que usara vietnamita para ayudarlos. Incluso si pudiera usarlo, y lo intentara, dirían: “No, solo queremos inglés”.

A pesar de los diferentes idiomas y la forma en que aprenden los diferentes estudiantes, una lucha común que los estudiantes de ESOL tienen como personas nuevas en el país es un largo período de aculturación. La aculturación es la forma en que se hacen las cosas aquí: cómo se comunican las personas, qué creemos que es importante en la escuela, el comportamiento apropiado para la escuela y más.

Los estudiantes tienen que adaptarse a estar en una escuela estadounidense, y una escuela estadounidense es diferente de las escuelas de otros países. Para nuestros estudiantes hispanos, son afortunados porque viven en una comunidad hispana más amplia, y creo que la transición podría ser un poco más fácil para ellos. Sin embargo, sigue siendo diferente y requiere un ajuste.

Otro gran problema que veo es cuando los estudiantes ingresan al programa ESOL en el undécimo o duodécimo grados y quieren ir a la universidad. Pero, casi no hay forma de que aprendan suficiente inglés para aprobar las pruebas que necesitan para ingresar. Es una batalla para alentar a los estudiantes a no darse por vencidos y sentir que no sirve para nada, sino también a comprender que es un proceso que llevará tiempo.

En general, quiero que mis estudiantes amen y honren quienes son y de dónde vienen. Quiero que mis estudiantes tengan conciencia de cómo el lenguaje da forma a sus propias expresiones y experiencias. Quiero que mis estudiantes usen todo eso para derribar muros que los limitan o confinan para crear espacios donde otros como ellos sean bienvenidos y respetados.

El lenguaje es una parte tan esencial y profunda de todos nosotros, y no debe dejarse en casa cuando pasamos por las puertas de la escuela. Debe ser respetado, valorado y desarrollado para espacios sociales, académicos y profesionales.

El uso del español dentro y fuera del aula ha permitido que mis estudiantes y yo formemos una comprensión y respeto únicos por la comunicación, la identidad, la expresión y entre nosotros, nuestras familias y nuestra comunidad.


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Editora: Siani Colón / Diseñadora: Jillian Bauer-Reese / Traductora: Kristine Aponte

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