Quiero que la jardinería me ayude a conectar y crecer con mi comunidad

Hannah Riotto sostiene una de las plantas que planea agregar a su patio trasero en su casa de Kensington en Clementine Street el 23 de marzo de 2019. (Foto por Maggie Loesch)

Yo planté el jardín de mi patio en una vieja estantería de Circle Thrift. Quité la parte de atrás, saqué los estantes y atornillé un poste de dos por cuatro en cada esquina, envolviéndolo con alambre para disuadir a los animales. Este fue mi segundo jardín y la primera vez que creé mi propia cama elevada.

Comencé a trabajar en jardinería en 2015, un año después de mudarme a Kensington desde el sur de Filadelfia, mientras trabajaba en el departamento de flores de Whole Foods. En ese tiempo, Whole Foods les permitía a los empleados llevar las plantas que no se vendían, entonces me llevaba plantas a casa gratis de vez en cuanto.

Mi hogar en Clementine Street y Kensington Avenue era el lugar perfecto para comenzar un jardín porque el inquilino anterior había dejado camas elevadas. Esto fue beneficioso porque mi jardín era concreto, y puede ser peligroso excavar en el suelo de la ciudad porque se han encontrado grandes cantidades de plomo en el suelo en Kensington y en otros vecindarios de River Wards. Dado que el plomo puede ser venenoso, los vegetales que se siembran en ese suelo no son seguros para consumir.

En 2017 cuando me mudé a mi hogar de hoy en Clementine Street y Frankford Avenue, el patio no tenía camas elevadas, así que construí las mías. Mi afición de jardinería se volvió más fuerte ese año. Dejé de beber por razones de productividad y salud mental y me contrataron en City Planter, una tienda de jardinería que ofrece clases, talleres e instalaciones y plantaciones fuera del sitio. La jardinería me dio algo que hacer en mi tiempo libre y me dio un horario. Me enamoré de eso.

La primera vez que planté una huerta exitosa, me emocioné. Recuerdo del orgullo de cosechar un grupo de batatas y de realizar investigaciones sobre cómo mejorar aún más mis futuros jardines.

En mi trabajo en City Planter, vendo plantas de interior a clientes en la tienda y tambien salgo para hacer trabajos de jardinería. Nos centramos en la plantación de contenedores, como cajas de ventanas o macetas, y tenemos tutoriales de plantación. Nuestros clientes se por todo de Filadelfia y trabajamos mucho en vecindarios como Fishtown y Northern Liberties. Pero raramente trabajamos en Kensington debido al costo asociado con nuestros servicios.

Es un lujo contratar a un jardinero. No es algo que yo pueda pagar personalmente, y al conocer el ingreso promedio en el área, es probable que también esté fuera del rango de precios de mis vecinos. Sin embargo, la jardinería no tiene por qué ser cara. Al reciclar muebles viejos, como estanterías, y comprar semillas en tiendas a granel, como Lowes o negocios comunitarios como R&R Produce y Produce Connection en las avenidas Kensington y Allegheny, una jardinería puede ser accesible.

Desde mis inicios trabajando en jardinería, he notado muchos cambios positivos en mis entornos internos y externos. Forzarme a cuidar de algo crea disciplina y fortalece mi carácter general. Los espacios verdes también elevan mi estado de ánimo. Soy muy sensible a mi ambiente y siento que otras personas también lo son, si que se den cuenta o no.

Sobre todo, jardinería me ha conectado a mi comunidad. Mi jardín sirve para iniciar una conversación entre mis vecinos y yo. Mis vecinos expresan entusiasmo cuando ven mis plantas y me preguntan sobre el proceso de mantenimiento de un jardín. Siento que la jardinería y la comunidad van de la mano. Además, todos merecen estos espacios, no solo las personas con dinero.

Como los jardines continúan creciendo en Kensington, los plantadores deben considerar qué les gustaría a los miembros de la comunidad en estos espacios. Personalmente, creo que los jardines deben ser una combinación de cosas funcionales, como verduras y hierbas, y cosas hermosas para mirar y disfrutar, como las flores que florecen durante toda la temporada. Las zinnias son mis favoritas, son muy grandes y brillantes. Sus flores no duran mucho, pero una vez que mueren, las cortas y vuelven a crecer. 

Mi sueño es crear un jardín comunitario. En unos años, cuando pueda comprometerme con esa gran iniciativa, espero comenzarlo. Hasta entonces, y en el futuro previsible, planeo continuar viviendo y plantando jardines en Kensington.


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Editora: Claire Wolters / Diseñadora: Jillian Bauer-Reese / Traductora: Kristine Aponte

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